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[Recuerdos en algún futuro]

viernes, diciembre 03, 2004

Las palabras

De todos esos libros y revistas sólo he podido extraer la más completa fantasmagoría: Mi optimismo.


J.P. Sartre.

¿ Y eso habrá sido antes o después de escribir "La Náusea" ?

2 comentarios:

nells dijo...

quién sabe, o quizás antes... sartre siempre se preocupó por que en su obra se capten planeamientos filosóficos y concepciones existenciales, como en "La Náusea" Sartre expone su primera filosofía a través de Antoine Roquentin, quien por medio de un diario, en el que junto a las actividades del personaje nos permite conocer el pensamiento del autor y reflexionar sobre la verdadera existencia... creo que satre hace un parentesis sonbre la cotidianidad y la llama "náusea" es una exepente obra.

Arturo dijo...

Hola: De aceurdo. El sentido que quise darle era que, originalmente su novela "La Naúsea" no iba a llamarse así sino más bien "La Melancolía" pero fué cambiado debido a esas complejas relaciones editoriales a las que ningún escritor puede escapar si quiere sobrevivir.

Toda comparación siempre será injusta por no decir odiosa y creo que J.P Sartre tuvo que soportar con silente estoicismo esa afrenta, cuando de esta , su primera novela, saltaron las comparaciones con Kafka y otros... imagínate pasar por esa prueba de negación o re-afirmación, que al final son lo mismo, justo al que se considera el arquetipo del existencialista, al creador del "Ser y la Nada".

Junto con Nietzche, fueron unos tipos que estaban convencidos que la resolución de todos los males empiezan por los Individuos y, eso se convirtió en un anatema y posterior razón de crítica porque sus pensamientos -aparentemente- denotaban una falta de carácter social o se leían como desprovistos de moral.,,, En realidad es muy díficil agotar el sentido que cada quién quiera darle a las palabras. Personalmente disfruté en "La Naúsea" de ciertos pasajes contundentes:


"Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave. Tengo la boca llena de agua espumosa. La trago, se desliza por mi garganta, me acaricia y renace en mi boca. Hay permanentemente en mi boca un charquito de agua blancuzca, muy discreta que me roza la lengua. Y ese charco también soy yo".

Y agrega: "Donde quiera que pongo mi mano continuará existiendo y yo continuaré sintiendo que existe; no puedo suprimirla ni suprimir el resto de mi cuerpo, el calor húmedo que ensucia mi camisa, ni toda esta grasa cálida que gira perezosamente como si la revolvieran con una cuchara, ni todas las sensaciones que se pasean aquí dentro, que van y vienen, suben desde mi costado hasta la axila, o bien vegetan dulcemente, de la mañana a la noche, en su rincón habitual".


A raíz de esa íntima visión y con ocasión de la publicación de "Las Palabras", en una célebre entrevista le preguntaron "¿Todo esto lo lleva a usted a denunciar su obra anterior?". "De ningún modo, también en este sentido ha habido confusiones sobre lo que he escrito en "Las palabras". No hay un solo libro mío del que reniegue. Esto no quiere decir que los considere buenos. Lo que lamenté, en "La Náusea", es no haberme jugado por entero… Yo permanecí ajeno al mal de mi héroe, preservado por mi neurosis, la que a través de la literatura me aportaba la felicidad. Aún si entonces hubiera sido más honesto conmigo mismo, de todos modos habría escrito "La Náusea". Lo que me faltaba era el sentido de la realidad. Desde entonces, he cambiado. He hecho un lento aprendizaje de lo real. He visto niños morirse de hambre. Frente a un niño moribundo, lo que escriba o piense producto de mis prejuicios o sapiencia no tiene ningún peso ".

Así es como veo que, aquellos que se jacten de su más completa libertad al final igual terminan siendo esclavos de ella... ¿ Tú que dices ?

Gracias por tu comentario.