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[Recuerdos en algún futuro]

lunes, noviembre 29, 2004

Made in China

Casi toda la ropa de "marca" que se vende en Saga, Ripley y otras tiendas tiene esa famosa etiquetita y algunas prendas la disimulan entre las costuras laterales pero eso es un detalle secundario para los compradores compulsivos que no reparan en sus implicancias porque lo que manda es la "brand".

China, desde su apertura al capitalismo, entró en una redefinición parcial de su modelo económico. A nivel macro podemos decir que está muy bien enrumbado pero a nivel micro-económico su situación no ha variado mucho desde la época de Mao.

Hablando sólo del rubro textil, el Banco Mundial estima que la etiqueta "Made in China" aparecerá en la mitad de las prendas que se venderán en los mercados mundiales en el 2010, o sea, la mitad de la producción global. Y, aunue no sepa si serviría de mucho pensar que para esa fecha ellos representaran alrededor del 20% de la población mundial lo que si importa es saber que solamente ese sector industrial les significa un negocio que actualmente mueve cerca de US$350 mil millones anuales y eso que se han visto limitados en su crecimiento por la cuota de exportación que impuso la OMC pero, eso vence el próximo 1ro. de enero de 2005.

Este vencimiento fué acordado por los 123 países que participaron en las negociaciones comerciales de la Ronda de Uruguay de la Organización Mundial del Comercio en 1995. La solicitud fue apoyada en su mayoría por los países en desarrollo alegando que países industrializados como Estados Unidos y los europeos, utilizaban las cuotas para proteger su industria nacional, en detrimento de la producción de los países pobres e imponiendo reglas no justas para el comercio mundial y cosa curiosa, antes de eso y, durante 40 años, fué esa medida la que balanceó el mercado textil y canalizó a los grandes compradores como EE.UU. y Europa a repartir sus pedidos entre una determinada cantidad de países productores de textiles.... contradicciones de los ciclos económicos.

Entonces, a partir del próximo Año Nuevo de Occidente se podrá decir que empezará otro tipo de Año Nuevo Chino aunque no coincidan en fecha sino porque marcará la apertura del comercio mundial textil en toda la extensión de la palabra.,, si es que a la OMC no se le ocurre hacer algo antes pero, lo que ya se preveé es una serie de medidas proteccionistas, por lo pronto, nuestro país ha venido adelantando algo de eso pero estas no tendrán mayor efectividad porque de lo que aquí hablamos es del mercado mundial, así que Gamarra, nuestro emporio textil local, se verá un poco afectado pero no al extremo ya que no hemos podido llegar a tener una importante oferta textil exportable. Lo que si tenemos que cuidarnos es de no estar vendiendo algodón para luego importarlo en forma de textiles algo de lo que implica meterse en esto del TLC.

Pero el asunto a escala global si se ha puesto color de hormiga atómica porque la coyuntura del comercio mundial es muy diferente a la de 1995. Las empresas de los países desarrollados decidieron hace algunos años atrás subcontratar la producción, es decir, establecer las plantas de producción y producir en países con mano de obra barata, como China, India, Filipinas, Indonesia, etc... volviendo a estos países unos "expertos" en materia textil y otros bienes, y haciendo que la eliminación del sistema de cuotas este muy lejos de ser el "estado ideal" que los países en vías de desarrollo soñaban alcanzar cuando participaron en la Ronda de 1995.

Eso equivale a decir que las grandes marcas de ropa ya preveían esto y mientras llegaba esta fecha límite fueron adquiriendo know-how en la tercerización de la fabricación de sus productos en países con mano de obra sumamente BARATA.

De ese largo ensayo nos quedan los famosos juicios contra los grandes fabricantes textiles como GAP, Levi's Strauss y otras 23 marcas que hace unos años atrás fueron obligadas a pagar inicialmente alrededor de US$ 20 milllones en multas tan sólo por abuso laboral , -ver aquí-, sobre todo en el triste caso de la Isla de Saipán, perteneciente al archipiélago de las Marianas bajo administración U.S.A. desde la segunda guerra mundial, en donde todas estas empresas habían creado talleres para los trabajadores que en un 99% eran de origen asiático y que eran llevados a ese sitio por los contratistas para ser explotados vilmente; allí no habían leyes ni vigilancia continentales y la segregación era tal que las fábricas más parecían campos de concentración pero, eso sólo era la punta del iceberg. La replicación de esa experiencia pero, en forma ligeramente mejorada, vino en los países que ya he mencionado.

Hoy, China produce a los costos más bajos del mundo. La mano de obra barata se lo permite. Más de 20 millones de chinos trabajan en el sector textil y lo hacen por salarios bajísimos. Organismos internacionales calculan que mientras que un obrero textil chino gana unos 45 centavos de dólar la hora (US$73 al mes por 40 horas semanales de trabajo), un dominicano gana 64 centavos de dólar (US$102 al mes) , mientras que en México y Europa ganan cuatro y diez veces más respectivamente.

China se da el lujo de pagar bajos sueldos gracias a dos factores: exceso de mano de obra y una política dictatorial empañada de capitalismo. En una economía donde los sindicatos y las huelgas están prohibidos, es posible que los trabajadores trabajen más horas de las debidas y recibiendo muy bajos salarios. La mano de obra barata y un Yuang (la moneda china) débil, hace que las exportaciones chinas sean mucho más baratas que las de sus competidores.

Este fenómeno ha hecho que cientos de empresas, -inversionistas los llaman algunos-, hayan comenzado a cerrar sus plantas en países como Indonesia y Filipinas (Nike, Adidas) previsoramente porque el paraíso de la sub-contratación de mano de obra en China les será de lejos mucho más beneficiosa.. Por ejemplo, Nike enfrenta un juicio por haber cerrado su fábrica en Jakarta despidiéndo a más de 7,000 empleados a los que les pagaba por hora US$ 0.73, o sea , el mínimo de ese país y la supuesta razón es porque se atrevieron a pedir un aumento en los salarios pero el trasfondo del asunto va más allá, lo que buscan ahora muchas empresas será abrir plantas en la China continental, total, lo que pagaran por la fabricación será un ganga en comparación a si lo hicieran en sus países de origen.

Con esta tendencia a Pekín ya no le será un gran dolor de cabeza la anexión de Tai-Pei.

Así que, para los que ya saben inglés, aprender chino, en sus "sabores" Mandarín o Cantonés, puede abrirles un gran abanico de oportunidades para la siguiente década.

Por lo menos Clímper, el ex-ministro de Agricultura de Fuji y accionista de Drokasa, hace unos 5 años vislumbró esa gran oportunidad en el Asia y compró tierras para producir vid. China le compró toda su primera cosecha y de allí vino la venta a futuro de su producción, negocio "ledondo".

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