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[Recuerdos en algún futuro]

viernes, enero 16, 2004

Temas Máximos

Rescaté esto que data del 16 de Marzo de 2000; mientras estaba desparramado en mi cama registraba que....

Descubrí aquella página por casualidad; parafraseando al autor, a través del "enganche experiencial". Estando inmerso en su lectura, compartí esa misma visión expresada a través de su palabra,,, fué como un destello de claridad donde la abstracción y la convicción se funden en un todo...a mi entender, es una prueba más que, así como respiramos el mismo aire y bebemos la misma agua (estos elementos se reciclan infinitamente), también los ciclos del pensamiento se regeneran de su propia persistencia, como los círculos energéticos compartidos en la cosmovisión china. Así como ciertas experiencias nos dejan una sensación de ya haberlas vivido en el pasado en un evento similar, sucede lo mismo con las ideas, pensamientos y emociones.

Postular pues que las sensaciones y pensamientos poseen el atributo de la persistencia ab-eterna se fundamenta en que también son un tipo de energía y, como tal, se crean pero no se destruyen , sólo se transforman en su aplicación, a través del tiempo.

Mi conclusión alude -y elude- la simpleza que lleva implícita la contradicción de una complejidad aún no resuelta. Somos seres magnéticos; compuestos de los mismos átomos de este indescifrable Universo que nos rodea, fascinados por la apariencia de algo tan extraño y distante,,, si tan sólo pudiéramos convencernos que estamos hechos de ese misma materia, del disperso polvo de estrellas, quizá eso allanaría el camino en la comprensión y búsqueda de mejores Seres Humanos..........

Sócrates, Pericles, Jesús, Leibnitz, Nietzsche, Sartre, Borges, Ghandi, Whitman ó el Dalai Lama,,, son ese mismo fuego que el alma inflama ?? ( salió la rima ??? ,,,, --arrimaaaa...!!! ) ó, como este "pata", Carlos Von Der Becke, un "Ché" que también sigue esa línea contínua y en espiral que nos llevará allí, a lo alto, a ese punto lejano desde donde divisaremos, juntos, el claro horizonte de un mejor mañana...

Abajo transcribo parte de su comentario, el resto leerlo en
http://www.geocities.com/ohcop/comeprel.html

Temas Máximos

"Hay que leer a los maestros y no a los discípulos..."
Niels Henrik Abel
Matemático (1802-29)


Llega un momento en la vida cuando nos urge la solución de los TEMAS MÁXIMOS. Pese a que las soluciones particulares a las cuales lleguemos no sean perfectas, no quedamos por eso excluídos del intento. Nos vemos alentados a encararlos, con interés que no tendría que ser menor al que dedicamos a otros problemas menos trascendentes.

Los temas máximos son los que clarifican o cuestionan nuestra forma de vida y nuestro rumbo. Los que fundamentan nuestra convivencia con los semejantes o nos segregan de ellos. Los que nos civilizan o nos barbarizan. Los que nos condicionan para las grandes empresas humanas o nos apartan de ellas.

La solución para los temas máximos está contenida en las premisas de las cuales partimos. Las hipótesis civilizadoras iniciales - escasas en número y fecundas en acicates - son de características especiales: basta considerarlas una y otra vez con atención para que su potencia germinadora se manifieste por sí sola.

Cuanto más elevado es un tema, tanto más cierto debe ser que las premisas con las cuales se lo encara contienen - en ellas - la solución, buena o mediocre.

La selección de las hipótesis iniciales no es demasiado susceptible de una crítica por adelantado. Son postulados que se suelen aceptar o rechazar sin discusión ni argumento. Si dejamos que crezcan en nuestro interior, mediremos su valor por los frutos que generen, por las realidades que iluminen. Esa será nuestra crítica definitiva: si nos han barbarizado o nos han civilizado.

Si elegimos mal de entrada, vemos pasar años enteros en verificar la inadecuación de nuestra elección. Que alguien - como ahora - nos proponga las premisas de los temas máximos, no es una ocasión sin importancia ni sin consecuencias ulteriores.

Puede ser un delito o una gentileza.

Carlos von der Becke.
29.jun.1999


Experiencia de "Engancharse"

En base a ideas de Mihaly Csikszentmihalyi, Th. Novak, D Hoffman, YF Yung, D Goleman

Definición: El tema es la felicidad humana. Muchos autores han propuesto su receta.

-Para algunos la felicidad es un hedonismo vacío (la dolce vita).
-Para otros es una forma de inactividad y pasmo que uno experimenta intensamente, al mismo tiempo que uno nota que se siente bien y con ánimo asombrado y conmovido -por lo menos - interiormente (síndrome de Stendhal).
-Para otros más, es un hedonismo atento que nos hace más listos y despiertos (el epicureanismo).
-Para Pericles, la felicidad es el fruto resultante de una libertad penosamente conquistada.
-Para Jesús, la felicidad está en la práctica de las bienaventuranzas.
-Para von Leibniz, la felicidad es la quietud (pero no la parálisis) espiritual.
-Para Charles S. Peirce la felicidad es la sujeción a la adoración de la Santa Voluntad.
-En neuroetología la sensación de felicidad es una actividad incrementada del módulo cerebral especializado en reprimir sentimientos, preocupaciones y pensamientos negativos.

Vamos a argumentar que muchas veces la felicidad se manifiesta como una sensación activa de desafío que atrae la atención, esto es, un "enganche", que lo hace a uno, justamente, "engancharse", con las pequeñas percepciones del mundo y de uno mismo, asociadas a experimentar que uno está atrapado por la actividad presente [postura de Mihaly Csikszentmihalyi (chik-sent- mi- jai- ii)]. Engancharse o enganche (una voz ambigua en México) o entrar en "flow",

como cuasi - felicidad, es una experiencia subjetiva superior, es un fenómeno mental, que le ocurre a quien está actuando con la totalidad de su personalidad en forma plenamente comprometida y dedicada.

Cuando una persona se siente "enganchada", queda absorbida por su actividad. Se estrecha el foco de su atención, se filtran los detalles y los pensamientos irrelevantes, quedan pequeñas percepciones especiales y se controla el ambiente circundante al mismo tiempo que decae su autoconciencia. Es una sensación muy agradable y los adictos a ella reinciden repitiendo la forma como ingresaron previamente a la actividad que los ha seducido (1). Estas son descripciones de Csikszentmihalyi, profesor de psicología de la Universidad de Chicago, el especialista experto en este tema desde 1963.

En una glosa aparte aparecen decenas de definiciones alternativas del enganche.

Existen por lo menos dos tipos distintos de enganches, uno orientado a satisfacer metas más materiales y el otro que parece carecer de orientación nítida y que es más duradera (la secuencia de experiencias que alguna vez produjeron enganche y que se repiten como una liturgia o un rito que lleva a una nueva experiencia de enganche). Se afirma que hay, en general, cuasi - felicidad en el primer tipo de enganche y felicidad más notable o superior en el segundo.


Enganche meta-intensivo vs. Enganche experiencial
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ORIENTACION -> instrumental vs. ritualístico
OCASION -> anecdótica vs. duradera
MOTIVACION -> extrínseca vs. intrínseca
BUSQUEDA -> dirigida vs. no-dirigida
BENEFICIOS -> utilitarios vs. hedónicos

Un ejemplo fácil de entender para el lector cibernauta es acceder a la Red con una meta o búsqueda concreta, donde la orientación es instrumental, esto es, usa la Red como un instrumento. En el otro caso (la orientación experiencial), el lector se deja llevar por el enganche de navegar, seducido más y más a medida que repite ritos que le placen y con los que obtiene resultados inesperados, a veces sorprendentes (2).

El punto de arranque del profesor Csikszentmihaly fue investigar acerca de: ¿Qué es lo divertido? ¿Por qué algunas experiencias son divertidas y otras nó?

Entre todos los que consiguen divertirse ("son felices") con algo que realizan, argumenta que hay un nexo que los une: es la experiencia de estar "enganchados" con lo que están haciendo.

Notas del transcriptor:
(1) Lo que quiso decir es algo así como fumarse un "bate" o un porrito.
(2) Léase: "Webear".